"Sigo mi intuición". Lo escucho constantemente en el mundo del emprendimiento, casi como si fuera una virtud. Y lo entiendo: hay algo seductor en la idea de que tu instinto te guía. Pero hay una distinción crítica que cambia todo: intuición no es lo mismo que criterio.
Qué es la intuición (y cuándo es útil)
La intuición es el procesamiento inconsciente de patrones acumulados por experiencia. Cuando un médico con 20 años de práctica "intuye" que algo está mal antes de ver los resultados del laboratorio, no está adivinando: está aplicando miles de experiencias previas de forma automática.
La intuición es valiosa cuando viene respaldada por una experiencia real y relevante. El problema es cuando usamos el nombre "intuición" para justificar impulsos emocionales, miedos o deseos disfrazados de sensaciones.
Qué es el criterio (y por qué es diferente)
El criterio es consciente y deliberado. No es automático; es intencional. Implica pausar, recopilar información relevante, evaluar opciones y tomar una decisión fundamentada.
El criterio no ignora las emociones ni los instintos. Los incorpora como datos más, no como la única fuente. Y esa es la diferencia clave: el criterio trata tu intuición como una señal a evaluar, no como un dictado a obedecer.
Cuándo la intuición falla
La intuición falla cuando el contexto es nuevo. Si nunca has emprendido en USA y sigues tu intuición basada en el mercado venezolano, estás aplicando patrones que no aplican. Si nunca has liderado un equipo grande y "intuyes" cómo manejarlo, probablemente estás siguiendo un impulso, no una experiencia.
He cometido errores costosos por seguir "mi intuición" en contextos donde no tenía suficiente experiencia para que esa intuición fuera confiable. Y he aprendido a distinguir cuándo puedo confiar en ese procesamiento automático y cuándo necesito aplicar criterio consciente.
La regla práctica
En situaciones nuevas, de alto riesgo o con información incompleta: aplica criterio deliberado. En situaciones familiares, de bajo riesgo y donde tienes experiencia probada: puedes confiar más en tu intuición.
El Método C.E.O. no elimina la intuición. La mejora. Porque con el tiempo, el criterio ejercido conscientemente se convierte en intuición refinada. Y esa combinación —criterio consciente + intuición entrenada— es lo que produce decisiones que consistentemente aciertan.
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